Taller

Van algunos cuentos de integrantes del Taller de Narrativao del Banfield Teatro Ensamble

miércoles, 8 de diciembre de 2010

María Graciela Loisi


Ella pudo percibir el aroma, mezcla de tabaco y maderas de oriente, que emanaba de su piel. Lo escuchó avanzar tenue entrando a la habitación, percibiendo el dócil desvestirse en la melodía de la ropa que dejaba caer tras sus pasos. Imaginó cada botón de la camisa desprendiéndose, el vello de su pecho, su ancha espalda; el movimiento al quitarse la prenda. Recordó sus brazos fuertes, la piernas firmes, el cuerpo todo en una invitación plena. Sintió su respiración agitada y comenzó a gozar.
Las presas estaban listas, provocadoras, inquietantes, en el punto exacto para ser devoradas.
La gata en celo contorneó su figura y en el ritual amoroso giró sobre sí misma en el lecho. Jugando, sonriendo, acercándose y haciendo, luego, difícil el encuentro.
La tentación lo cautivó y sus venas se inflamaron. Su cuerpo rígido logró hallarla y la besó. La besó.
El gato con pasión desmesurada, sin apuro, lamió con paciencia sus contornos, mordisqueó su intimidad. La besó.
Ella se entregó soberbia.
El sudor de sus pieles y los cabellos húmedos se enredaron en las garras que apretaban y se hundían.
Deseando más, pidiendo más, se fundieron perteneciéndose el uno al otro. La posesión absoluta, los cuerpos calientes, los corazones palpitantes. El placer.
El extenuado final los encontró juntos, mezclados.
Fueron, por mucho más que un instante, dueños de los gemidos y el escándalo, dos animales sueltos amándose.
Él salió primero. Al rato lo hizo ella. Retornaron a sus rutinas los gatos mansos y suaves. Volvieron a las caricias habituales de sus dueños, después del escape a las terrazas en ese oscuro cuarto de hotel.

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