Taller

Van algunos cuentos de integrantes del Taller de Narrativao del Banfield Teatro Ensamble

sábado, 14 de mayo de 2011

EN DICIEMBRE SE PRESENTARÁ EN B.T.E. LA ANTOLOGÍA 2011

Van algunos anticipos para que la reserven

María Del Carmen
"Zein es una palabra que me resulta agradable y exótica. Según Encarta es el verbo griego para hervir, el nombre de una ciudad del Tirol de menos de cinco mil habitantes y una pequeña ciudad de Asia en Myanmar, al sur de China."
Graciela
" Manos. Perfectas manos jóvenes, de piel blanca. Los dedos largos, finos, con la simetría exacta de lo correcto. Las uñas prolijamente recortadas. Manos despojadas, sin adornos. Dos: una derecha y otra izquierda. En el lugar de las muñecas, colgajos de sangre."
Silvia
"Soy la sobrina elegida de mi tía Raimunda. Mi historia con ella es una muestra de amor entre dos personas inseparables en la vida, en la muerte y en la eternidad. Desde que la intuí —creo que había cumplido los dos días de vida— sentí que su presencia me daba seguridad, que la quería siempre cerca."
Diana
"Está muy aturdida y un montón de imágenes horrendas la acosan de nuevo: los brazos sólidos que sujetan su empapada desnudez, el ardor insoportable en los ojos y esas manos obscenas manoseándola."

Amanda
"Finalmente tomo la decisión, iría al barrio rojo. Allí las bellas muchacha de la profesión más antigua del mundo, se movían ansiosas para darle placer y él esa noche, no quería estar solo necesitaba una buena compañía y la estaba buscando."
Ana
"Casi sin saber cómo, el Doctor Larrañaga comenzó a padecer una extraña alucinación.Su carrera de psiquiatra  había estado signada por buenos diagnósticos, los mejores tratamientos y precisas medicaciones. Al admirado decir de sus colegas, una eminencia en la materia."
Mabel
"Mi mirada baja hasta el arma (…)  Mis ojos se detienen en los tuyos buscando una respuesta.
¡De pronto ese grito, ese espantoso grito! Abro los ojos de golpe. Quiero escapar. No puedo, cuatro correas me atan a una cama."
Lucía
"Por tratarse del heredero del Jefe Supremo, ocupé un lugar preferencial. Ese día había sido muy esperado por mi padre. Todas sus expectativas estaban puestas en mí."
Victor
"¿Dónde carajo pusieron las minas? habían dejado un sendero. Pero ni en pedo voy a caminar ahora. Encima no contestan la radio (…) ¡Oscar, sos un hijo de puta!"
Juan Carlos
"¿Quiere que le diga una cosa? —le dijo el Gordo nuevamente sentado— a mí me divierte el miedo y que me tengan miedo. Rió acercándose a él, que le prestaba atención a las manos del Gordo."
Francisco
"Escondidos detrás de un árbol o cuerpo a tierra medimos el tiempo preciso del ataque.
Pero aquel monstruo se acercaba más rápido de lo imaginado…"
Pedro
"(…) tardó en reaccionar cuando vio suelta la escota de la mayor. Fue hacia adelante para ajustarla y cazar la vela, cuando una ráfaga de viento embolsó el trapo a sotavento y la botavara le partió la cara."

miércoles, 13 de abril de 2011

PEDRO G. PALACIOS

FUEGO

Atardece y sé que hasta que no me ocupe de ella, nada sucederá. Mi tiempo se estanca aunque la tierra gire, y un pequeño resto de cordura impone acción, hacer rápidamente lo inevitable.
Desparramo sus cartas sobre la mesa y comienzo a ordenarlas. Cada una responde a algún momento que repetí mil veces, que recuerdo al detalle, que me conviene olvidar e, inevitablemente, recuerdo. Soy la mariposa que va a la lámpara; las releo, y me pregunto para qué. Se insinúa un pibe que busca el reto con sus travesuras porque, en el dolor del reto, reconoce el amor y lo necesita. Inmediatamente abandono la lectura y me limito a ordenarlas, como si la historia pudiese ser contenida en una rutina oficinesca; no pienso: noviembre, diciembre, enero...
Tomo los papeles desparejos y golpeo los cantos sobre la mesa. Los separo en grupos de cuatro o cinco para perforarlos. Los apilo boca abajo, sin que se desordenen y, en un nuevo giro, los enhebro en una carpeta con el nombre de ella. Ya las puedo quemar.
Junto diarios y maderas, siguiendo un ritual ineficaz, pero es lo menos que le debo. El fuego se eleva, la madera crepita; ya es noche y las llamas toman una presencia divina. Saltan, se retuercen, desprenden brazos, gimen. Pienso mis años de brasa, hecha para durar, y me seducen las llamas: puro presente, fuerza, inseguridad, vértigo, incertidumbre vital. Ocaso. El rojo comienza a agrisarse de cenizas. De a poco, sin moverse, sin siquiera perder la forma de lo que fue, la  ceniza será todo. Vuelve el humo anunciando el final y la madrugada me sorprende mirando el rescoldo, abrazado a tus cartas.