Taller

Van algunos cuentos de integrantes del Taller de Narrativao del Banfield Teatro Ensamble

miércoles, 13 de abril de 2011

PEDRO G. PALACIOS

FUEGO

Atardece y sé que hasta que no me ocupe de ella, nada sucederá. Mi tiempo se estanca aunque la tierra gire, y un pequeño resto de cordura impone acción, hacer rápidamente lo inevitable.
Desparramo sus cartas sobre la mesa y comienzo a ordenarlas. Cada una responde a algún momento que repetí mil veces, que recuerdo al detalle, que me conviene olvidar e, inevitablemente, recuerdo. Soy la mariposa que va a la lámpara; las releo, y me pregunto para qué. Se insinúa un pibe que busca el reto con sus travesuras porque, en el dolor del reto, reconoce el amor y lo necesita. Inmediatamente abandono la lectura y me limito a ordenarlas, como si la historia pudiese ser contenida en una rutina oficinesca; no pienso: noviembre, diciembre, enero...
Tomo los papeles desparejos y golpeo los cantos sobre la mesa. Los separo en grupos de cuatro o cinco para perforarlos. Los apilo boca abajo, sin que se desordenen y, en un nuevo giro, los enhebro en una carpeta con el nombre de ella. Ya las puedo quemar.
Junto diarios y maderas, siguiendo un ritual ineficaz, pero es lo menos que le debo. El fuego se eleva, la madera crepita; ya es noche y las llamas toman una presencia divina. Saltan, se retuercen, desprenden brazos, gimen. Pienso mis años de brasa, hecha para durar, y me seducen las llamas: puro presente, fuerza, inseguridad, vértigo, incertidumbre vital. Ocaso. El rojo comienza a agrisarse de cenizas. De a poco, sin moverse, sin siquiera perder la forma de lo que fue, la  ceniza será todo. Vuelve el humo anunciando el final y la madrugada me sorprende mirando el rescoldo, abrazado a tus cartas.

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